Artículo

Intención de emprendimiento en los estudiantes de la Ciudad de México

María Luisa Saavedra García; María Elena Camarena Adame

Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Contaduría y Administración, Circuito exterior s/n, Ciudad Universitaria, Ciudad de México, MÉXICO., Universidad Nacional Autónoma de México, México , Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Contaduría y Administración, Circuito exterior s/n, Ciudad Universitaria, Ciudad de México, MÉXICO., Universidad Nacional Autónoma de México, México



Resumen

El objetivo de esta investigación es determinar la intención de emprendimiento en los estudiantes de la ciudad de México, y establecer si existe relación con las características de los estudiantes y de sus progenitores. Se aplicó un cuestionario validado por Liñán y Chen (2006) y Liñán, Nabi y Krueguer (2013), a una muestra de 420 estudiantes voluntarios de Educación Básica, Media y Superior de la Ciudad de México, se realizó el análisis correlacional y descriptivo de los datos recolectados, se utilizaron los métodos de Chi cuadrado y correlación de Spearman. Los principales hallazgos muestran que el 97% de los estudiantes manifiesta deseos de emprender un negocio, mientras que quienes desean emprender en menos de un año solo alcanzan el 14%, en dos años el 17% y en más de dos años solo el 28%. Además, la mayoría emprendería por oportunidad y sentiría una gran satisfacción de ser empresario, poniendo todo su esfuerzo en esta actividad. Consideran importante la aprobación de los colegas, familia y amigos, manifestaron también que ser emprendedor implica más ventajas que desventajas, por lo que pueden considerar esta actividad como meta profesional.

Received: 2019 September 13; Accepted: 2019 November 25

5608. 2020 ; 5(2)

Copyright

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Keywords: Palabras clave Emprendimiento, Educación Superior, estudiantes, intención emprendedora, México.
Keywords: Keywords Entrepreneurship, higher education, students, entrepreneurial intention, Mexico.

INTRODUCCIÓN

Según Galindo, Méndez y Castaño (2016), los emprendedores desempeñan un papel importante en el crecimiento y progreso económico de un país, dado que gracias al empleo de sus propios recursos o de los que obtienen en el mercado y las innovaciones que generan e introducen, posibilitan, junto a otros agentes sociales, la creación de la riqueza que se distribuye entre los distintos actores de la sociedad. A decir de Knight (citado en Tarapuez, Zapata y Agreda, 2007), es el único factor productivo, puesto que la tierra, el trabajo y el capital, son solo medios de producción; por lo tanto, se le considera como una persona de gran influencia en la economía de cualquier país.

La falta de actitud y formación emprendedora y empresarial en los niveles básicos y medios de formación, representan un obstáculo para fomentar la iniciativa emprendedora en los jóvenes. Por lo tanto, educar y formar tempranamente con el objetivo de potenciar la creatividad y el espíritu emprendedor, es fundamental (Aragón y Baixauli, 2014). En este sentido, Iracheta, Hernández, Cruz y Fernández (2015), encontraron en los estudiantes universitarios de México, que los factores contextuales del periodo universitario, los han motivado a emprender; siendo esto coincidente con los hallazgos de Osorio y Londoño (2015), quienes demostraron que someter frecuentemente a las actividades relacionadas con el emprendimiento tiene un efecto positivo y directo sobre la intención emprendedora, en estudiantes de Educación Media en Cali, Colombia. Así también, González, Pérez y Rodríguez (2017), encontraron en una muestra de estudiantes españoles que existe un efecto indirecto a través de la actitud y la autoeficacia, entre la educación en emprendimiento y la intención de emprender.

Por su parte, Valencia, Valencia y Montaño (2013), señalan que los estudiantes perciben que la universidad está más enfocada en formar empleados, que en formar empresarios, y muchos opinan que la implementación del emprendimiento como política institucional, influiría en su decisión de emprender. Siendo esto coincidente con los hallazgos de Guerrero, Urbano, Ramos, Ruiz, Neira y Fernández (2016), quienes señalan que solo el 14% de los estudiantes universitarios españoles manifiesta que recibieron formación sobre emprendimiento en la etapa pre universitaria, mientras que en la etapa universitaria este porcentaje se eleva solo al 16%. Reforzando estos hallazgos, los resultados que arroja la investigación de Castelao, González, Jordán y Ruiz (2015), donde los estudiantes opinaron que les hace falta conocimientos prácticos para iniciar un proyecto empresarial y ampliar la visión de futuro en las titulaciones. Por lo anterior, Labarca y Pérez (2009), recomiendan que se incorpore un eje transversal en el currículum de estudios universitarios, que permita fomentar competencias emprendedoras claves y competencias genéricas como: creatividad, autoconocimiento, trabajo en equipo, entre otras.

Los estudios de Maluk (2014), señalan que no hay evidencia para afirmar que la educación en emprendimiento es un factor que influye en la intención emprendedora en los estudiantes universitarios de Ecuador, coincidiendo con los hallazgos de Fernández, Yañes, Cea, Gallardo, y Santander (2014), que señalan que la educación en emprendimiento no influye en la intención emprendedora de los estudiantes universitarios en Valparaíso, Chile. Los estudios realizados por Rueda, Fernández y Herrero (2012), donde se destaca el hallazgo de una relación negativa entre la intención de emprendimiento y los cursos sobre emprendimiento en estudiantes universitarios chilenos, coinciden con lo que señalan Maresch, Harms, Kailer y Wimmer-Wurm (2016), que el contenido de la enseñanza en emprendimiento debe adaptarse a cada grupo objetivo en particular, dado que el perfil de los estudiantes difiere de acuerdo con la carrera. Se puede concluir que los resultados no son contundentes y no se puede afirmar que exista relación entre los cursos sobre emprendimiento y la intención de emprendimiento.

En cuanto a la formación emprendedora, los hallazgos de Mejía, Arias y Echeverri (2017), dan cuenta de los realizados en este tópico, refiriendo principalmente la importancia de ofertar cursos que preparen a los estudiantes para emprender, el impulso a las actividades de innovación, vinculación empresarial; generando así un impacto en la intención de emprender de los estudiantes y en el desarrollo de habilidades empresariales.

Por lo anterior, es importante estudiar la intención de emprendimiento en los estudiantes de la Ciudad de México, con el fin de conocer qué les estaría impulsando a emprender y cuáles serían las barreras que encuentran para realizar esta actividad; planteando la pregunta de investigación: ¿Cuáles son los aspectos que impulsan la intención de emprendimiento en los estudiantes de la Ciudad de México? y ¿Cuál es la relación que existe entre la intención de emprendimiento y las características de los estudiantes y de sus padres? Por lo que el objetivo de esta investigación es determinar la intención de emprendimiento en los estudiantes de la ciudad de México, y establecer si existe relación con las características de los estudiantes y de sus progenitores.

Este trabajo se desarrolla en cuatro apartados, I Introducción, II Marco teórico, donde se muestra la revisión de la literatura acerca de la intención de emprendimiento, III Materiales y métodos, donde se describe el instrumento de medición y los métodos para el análisis y recolección de datos y IV Resultados y discusión, donde se presenta el análisis e interpretación de los datos recolectados en el trabajo de campo, por último, se presentan las Conclusiones de este estudio.

MARCO TEÓRICO

Intención de emprendimiento

“Un emprendedor es quien utiliza el ingenio, la audacia, el entusiasmo, la ilusión y la insatisfacción laboral para realizar un cambio a través de la innovación de las ideas, los productos o los procesos […]” (Bucardo, Saavedra y Camarena, 2015, p. 106).

Así también, Bucardo y cols. (2015), señalan que los estudios acerca del emprendedor no llegan a un consenso en su definición; pero convergen en que es impulsado por la necesidad de innovar y tomar riesgos siendo capaz de trabajar con un alto grado de incertidumbre, la cual al ser bien gestionada puede producirle beneficios (Knight, citado en Tarapuez y cols., 2007), a continuación, se muestran las principales definiciones de emprendedor (Tabla 1).

Tabla 1.

Definición de emprendedor



Alternate Text: Tabla 1 Definición de emprendedor.
<alternatives>
Autor Definición
Richard Cantillon (1975) Una persona que se caracteriza por comprar productos a precios conocidos, para venderlos a precios desconocidos.
Schumpeter (1934) Ente generador de crecimiento económico Destructor creativo (Proceso de desarrollo caracterizado por la innovación constante)
Cantillon, Thunen y Baudeau Tomador de riesgo y persona demasiado inteligente
Benthan y Smith Tomador de decisiones con riesgo innovador y como trabajador innovador.
Pereira (2003) Es quien percibe la oportunidad y crea la organización para aprovecharla
De Vries (1977) Concibe e implementa una idea a través de la innovación, administración y toma de riesgos.
Drucker (1970) Ejecuta las tareas de proyección, combinación, innovación y anticipación.
Baumol (1968) Es más que un organizador y que un innovador, debe conseguir nuevas fuentes de recursos y métodos de mercadeo y estructurar una nueva organización.
Dees (1998) Es capaz de realizar i) Destrucción creativa, ii) Creación de valor, iii) Identificación de oportunidades y iv) Ingenio.
</alternatives>
  — Bucardo y cols. (2015)..

De acuerdo con Liñán y Chen (2006), existen tres factores que motivan el emprendimiento en los individuos:

1. Actitudes hacia el comportamiento. Se refiere al modo como las personas se valoran (positiva o negativamente), en cuanto a ser un emprendedor.

2. Percepción de las normas sociales. Es la percepción de la presión social para llevar a cabo o no el emprendimiento. Particularmente la percepción de que las “Personas de referencia”, aprobarían la decisión de convertirse o no en emprendedores.

3. El control del comportamiento percibido. Se define como la percepción de la facilidad o dificultad para llevar a cabo el emprendimiento.

Guerrero y cols. (2016), encontraron que la tercera parte de los estudiantes universitarios en España, mostró la intención de crear una empresa en los próximos 3 años y solo el 5% manifestó haber creado realmente una empresa. Mientras que Rueda y cols. (2012), comprobaron en los estudiantes universitarios de Cantabria, España, que el 61% considera la posibilidad de crear su propia empresa, de esto, solo el 8% está decidido a desarrollar su propia empresa y un 15% se lo ha propuesto con seriedad.

Por su parte, Ajzen (1991), señala que la teoría del comportamiento planificado establece que cualquier comportamiento requiere cierto nivel de planeación y este es precedido por la intención de adoptar dicho comportamiento; de este modo, la intención de emprendimiento se puede considerar como un comportamiento planificado, existiendo fuerte relación entre intención y acción.

Osorio y Pereira (2011), refieren que las intenciones predicen la acción, aunque existan retrasos en la acción, por lo cual existe mayor probabilidad de predecir el comportamiento planificado, observando la intención, actitudes, creencias o personalidad. Por consiguiente, de acuerdo con la teoría del comportamiento planificado, la intención se deriva en primer lugar de la percepción de la conveniencia de seguir el comportamiento, en segundo lugar, por la actitud personal hacia los resultados de ese comportamiento y la percepción de las normas sociales, y, en tercer lugar, la viabilidad y autoeficacia.

Por otra parte, Torres, Valencia, Bermúdez, Díez-Echavarría, Urrego y Maussa (2018), refieren que los estudiantes colombianos encuentran en la actividad de emprendimiento más ventajas que desventajas, que se traducen en un mejor estilo de vida y el mantenimiento de un equilibrio razonable entre trabajo y vida, siendo coincidente con lo señalado por Wiklund, Nikolaev, Shir, Foo y Bradley (2019), en referencia al bienestar que produce la actividad de emprendimiento, puesto que esta tiene relación con la autoaceptación, crecimiento personal, propósito (significado), salud mental, dominio, autonomía y relaciones positivas, entre otros.

Intención de emprendimiento y características de los estudiantes

Los hombres valoran más que las mujeres la actividad de emprender como alternativa profesional y estarían más dispuestos a enfrentar condiciones de incertidumbre (Aragón y Baixauli, (2014), del mismo modo, los estudiantes que tienen empresarios en sus familias, muestran mayor necesidad de aprobación y mayor control percibido, lo que implica que ven más fácil crear una empresa. Por su parte Contreras, Espinosa, Soria, Portalanza, Jáuregui y Omaña (2017), encontraron que no existe diferencia por género en la intención de emprendimiento y que esta se puede predecir a partir de la propensión al riesgo, el locus de control y las habilidades de liderazgo, coincidiendo con Fernández, Rueda y Herrero (2011), quienes comprobaron que las variables como género y edad, no influyen en la decisión de creación de una empresa en los estudiantes universitarios de Cantabria. Asimismo, Loli, Carpio y Vergara (2012), en una investigación realizada con estudiantes universitarios de Lima, Perú, encontraron que no existe asociación significativa entre la intención de emprendimiento y la edad, género, estado civil y ciclo de estudio.

Por su parte, Arévalo, Padilla y Wong (2016), encontraron en una muestra de estudiantes ecuatorianos, que la mayoría no contaba con experiencia laboral, y en caso de tenerlo, permanecían menos de un año en el empleo.

Por su parte, Espino y Vázquez (2015), encontraron que los estudiantes universitarios panameños en el último año de su carrera, muestran mayores niveles de autoeficacia que los estudiantes de los primeros años, debido a la mayor preparación con la que cuentan los primeros. Sin embargo, la actitud hacia el emprendimiento es mayor en los estudiantes de los primeros años, mostrando con esto que los más jóvenes tienen mayores deseos de emprender. No obstante, Ruiz, Rojas y Suárez (2008), encontraron que los estudiantes españoles con el firme propósito de crear una empresa, se concentran en los cursos superiores, frente a los de los primeros cursos, corroborando también que la intención emprendedora aumenta con el tramo inmediato de edad, implicando esto, que con el paso del tiempo maduran las intenciones emprendedoras de los jóvenes universitarios. Sobre la base de lo anterior, se plantea la siguiente hipótesis:

Ho1: No existe relación entre la intención de emprendimiento y las características de los estudiantes.

Facilidad y oportunidad para emprender

Aragón y Baixauli (2014), encontraron que los principales obstáculos que señalan los estudiantes para emprender son, financiamiento, incertidumbre, miedo al fracaso y falta de formación empresarial, siendo esto coincidente con los hallazgos de Valencia y cols. (2013), en donde los principales obstáculos señalados por los estudiantes fueron el financiamiento y la falta de capacidad para generar un proyecto bien estructurado.

Los estudiantes que tienen experiencia previa como trabajadores asalariados o independientes, destacan por mostrar mayor intención emprendedora y predisposición a emprender, puesto que tienen mayor control percibido, lo que significa que se perciben con habilidades para crear una empresa, se sienten mejor formados que los que no cuentan con experiencia previa como asalariados, por no haber trabajado nunca en una empresa u organización (Aragón y Baixauli, 2014). Coincidiendo con los hallazgos de Ruiz y cols. (2008), en los que contar con experiencia profesional favorece la intención de emprendimiento en estudiantes universitarios españoles.

También, Aragón y Baixuli (2014), hallaron que la mayoría de los estudiantes emprenden por oportunidad, lo que les permite contar con una actitud proactiva, valorando mejor el conjunto de factores relacionados con el emprendimiento y la creación de empresas.

Por su parte, Liñán y Chen (2006), en un estudio comparativo sobre la intención de emprendimiento en España y Taiwán, encontraron que las variables demográficas contribuyen a diferenciar la formación de percepciones en cada cultura. Así también, la intención de emprendimiento es influenciada por factores como necesidades, valores y aptitudes.

El emprendimiento como carrera

De acuerdo con los hallazgos de Aragón y Baixuali (2014), los estudiantes que tienen experiencia previa como trabajadores asalariados o como trabajadores independientes, valoran por encima del resto las trayectorias profesionales de crear su propia empresa. Durán y Arias (2015), encontraron que existe relación entre la experiencia laboral y trabajar actualmente, con la intención emprendedora, coincidiendo con los hallazgos de Loli y cols. (2012), quienes encontraron que la experiencia laboral está asociada con la intención de emprendimiento en estudiantes universitarios de Lima, Perú.

Según Guerrero y cols. (2016), el 21% de los estudiantes universitarios mexicanos ha creado una empresa, y en cuanto a la actitud hacia el emprendimiento, observaron un puntaje de 2.11 muy superior a la de los estudiantes españoles, que solo alcanzaron 0.88; esto muestra que los primeros ven el emprendimiento como una opción profesional que les brindaría satisfacción en su vida laboral, coincidiendo con los hallazgos de Arévalo y cols. (2016), quienes encontraron en una muestra de estudiantes ecuatorianos que el ser emprendedor les generaría mucha satisfacción. Entre los estudiantes universitarios de Cantabria, solo el 13% tiene el firme propósito de crear una empresa (Fernández y cols., 2011; Fernández y cols., 2014). Por otra parte, Fernández y cols. (2011), en un estudio con estudiantes de Cantabria, encontraron que entre las opciones de asalariado, profesional independiente y empresario, la más valorada es la de empresario.

Opinión de las amistades, familiares y colegas

Aragón y Baxuali (2014), encontraron que los estudiantes de bachillerato necesitan con mayor énfasis la aprobación de la familia, amigos y compañeros para emprender, que los estudiantes de nivel profesional. Los estudiantes que cursan el Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales son los que muestran más disposición a emprender y mayor control percibido. Contrario a los hallazgos de Bhandari (2016), pues no encontraron relación entre la aprobación de la familia y la intención de emprendimiento en estudiantes de pregrado.

Los estudios realizados por Guerrero y cols. (2016), con estudiantes universitarios en España muestran (en una escala del 1 al 7) la importancia que le dan a la opinión de Familia (6.23), Amigos (5.36), Profesores (4.98), Compañeros (4.44). En México, también es importante la opinión de la familia acerca de la actividad de emprendimiento, esto se debería a la necesidad de apoyo que requiere el joven estudiante.

Siendo esto coincidente con los hallazgos de Hernández, Moncada y Henao (2018), quienes encontraron que cuando más favorable es la influencia de la norma subjetiva (lo que piensan los demás acerca de emprender), mayor es la propensión a emprender.

Por su parte, Fernández y cols. (2011), encontraron en los estudiantes universitarios de Cantabria, que la imagen que la sociedad tiene del emprendedor influye en su decisión para crear una empresa, siendo de mayor influencia la opinión de familiares, amigos y compañeros.

Rueda y cols. (2012), corroboraron que los estudiantes universitarios de Cantabria que muestran mayor propensión a emprender, son los que perciben una muy buena opinión en referencia a la actividad de emprendimiento en su entorno social. Así también, Arévalo y cols. (2016), encontraron en estudiantes ecuatorianos que predomina la opinión de la familia sobre la intención de emprender, seguido de los amigos y los colegas, en último lugar.

Guerrero y cols. (2016), indican que entre los estudiantes que manifestaron deseos de emprender, en el 48% de los casos el padre o la madre era emprendedor, en el 65% otro miembro de la familia, en el 35% un amigo, en el 12% un profesor, y en el 65% una persona cercana al estudiante. Mientras que, en México, el 42% de los estudiantes contaba con padres emprendedores. Contreras y cols. (2017), encontraron que en los estudiantes universitarios latinoamericanos, se encuentra positivamente correlacionada la intención de emprender con la influencia de la familia emprendedora. Coincidiendo esto con los hallazgos de Ruiz y cols. (2008), en el que tener antecedentes empresariales en la familia favorece la intención de emprendimiento en los jóvenes universitarios españoles.

Arévalo y cols. (2016), incorporaron en su estudio acerca de la intención de emprendimiento en estudiantes ecuatorianos las características de los padres. Los hallazgos mostraron que en las madres predomina el nivel de estudio universitario, más que en los padres; por otra parte, la ocupación de los padres se concentra en el sector público, mientras las madres presentan una mayor actitud hacia el emprendimiento en el hogar.

En referencia a lo anterior, se formula a siguiente hipótesis:

Ho2: No existe relación entre la intención de emprendimiento y las características de los padres.

Capacidad para emprender

Valencia y cols. (2013), recogieron la apreciación de los estudiantes acerca de las capacidades necesarias para emprender, más del 80% de los estudiantes señala las siguientes: Responsabilidad, Liderazgo, Trabajo en equipo, Motivación por el logro; mientras que Perseverancia (70%), Capacidad de decisión (66%), Autodisciplina (64%), Autonomía (53%), Espíritu de superación (52%) y Redes de contacto (52%).

Solo un 26% de estudiantes universitarios en España cree tener los conocimientos y habilidades necesarias para emprender y se considera autoeficaz (convicción de poseer capacidades para emprender); por parte de los estudiantes universitarios mexicanos, el 54% se cree capaz de emprender (Guerrero y cols., 2016). Por su parte, Arévalo y cols. (2016), encontraron que los estudiantes ecuatorianos se perciben capaces de iniciar un negocio.

Resultan interesantes los hallazgos de Contreras y cols. (2017), acerca de que la capacidad de liderazgo, la propensión al riesgo y el locus de control, tienen una relación significativa con la intención de emprendimiento, en los estudiantes universitarios latinoamericanos.

Por su parte, Durán y Arias (2015), encontraron relación entre la intención de crear una empresa y autoeficacia emprendedora específicamente, con el desarrollo de productos, liderazgo de recursos claves y creación de un entorno emprendedor. También Fernández y cols. (2011), dan cuenta de que los estudiantes universitarios en Cantabria, se ven a sí mismos bastante capacitados para desarrollar habilidades necesarias para poner en marcha y mantener su propia empresa, en especial en lo que se refiere a la selección de personal.

Loli y cols. (2012), encontraron en los estudiantes universitarios de Lima Perú, que cuando mayor es la “creatividad e iniciativa, optimismo, perseverancia, compromiso con sus convicciones, confianza en sí mismo, propensión al riesgo, capacidad de adaptación, liderazgo, independencia y autonomía, necesidad de logro, visión del futuro y competencias o habilidades” (p. 78), mayor es la actitud hacia el emprendimiento de estos estudiantes.

Rueda y cols. (2012), dan cuenta de una relación significativa entre la percepción de los estudiantes universitarios en Cantabria, España, respecto de sus habilidades y capacidades para el emprendimiento y su intención de crear una empresa propia en el futuro.

En este mismo sentido, los hallazgos de Soria, Zúñiga y Ruiz (2016), señalan que los estudiantes chilenos que manifestaron mayor intención de emprender fueron los que consideraban contar con los conocimientos, habilidades y experiencia para dirigir un nuevo negocio y pertenecían a un estrato de familias de menores ingresos. Por su parte, Barba y Atienza (2018), encontraron en una muestra de 423 estudiantes universitarios de Castilla la Mancha en España, que existe una relación positiva entre la educación empresarial y la decisión de emprender.

Sin embargo, Torres y cols. (2018), señalan que a pesar de la importancia de la formación para emprender, pocas universidades cuentan con programas de formación en emprendimiento, esto aun cuando la investigación realizada con estudiantes colombianos arrojó como resultado que el 96.54% manifestó interés en este tipo de formación.

Motivación para emprender

En el estudio de Valencia y cols. (2013), los estudiantes manifestaron como principales barreras para el emprendimiento, la pereza ocasionada por el conformismo; el desconocimiento de los métodos para el desarrollo de planes de negocio y la falta de información acerca de las instituciones que ofrecen apoyos para el emprendimiento, y por último, el temor al riesgo de dejar un empleo estable y de dejar una situación cómoda, coincidiendo en esto último, con los hallazgos de Torres y cols. (2018).

Fernández y cols. (2011), encontraron que los motivos y frenos que más pueden condicionar el emprendimiento en los estudiantes universitarios de Cantabria, se encuentran las recompensas económicas y el riesgo económico.

Loli y cols. (2012), encontraron que cuando más alta es la necesidad de logro, más elevada es la intención de desarrollar un negocio en estudiantes universitarios de Lima, Perú. Por otra parte, de acuerdo con Osorio y Londoño (2015), la motivación de emprender se encuentra determinada por la conveniencia de desarrollar una carrera empresarial, y por la confianza que tienen en su capacidad de emprender nuevas acciones, en los estudiantes de Educación Media en Cali, Colombia.

Por su parte Castelao y cols. (2015), descubrieron en un grupo de estudiantes en España, que la motivación para emprender se fundamenta en razones tanto internas como externas y en las internas destacan determinadas cualidades personales, tener una idea viable, por ejemplo, como en las externas destacan el financiamiento y asesoramiento profesional.

Barba y Atienza (2018), encontraron una fuerte relación entre la motivación para emprender y la necesidad de logro e independencia, las cuales son características clave del éxito emprendedor.

Decisión de emprender

Valencia y cols. (2013), encontraron que los cursos de emprendimiento tienen un impacto positivo en la decisión de emprender de los estudiantes, además, el proceso pedagógico influye en la intención de los estudiantes para crear empresas.

Guerrero y cols. (2016), hallaron en los estudiantes universitarios de España que el 56% manifiesta deseo de emprender una empresa; sin embargo, solo el 5% cree contar con actitudes emprendedoras, mientras que el 48% tiene miedo al fracaso, siendo coincidente este hallazgo con lo encontrado por Ruiz y cols. (2008), en los estudiantes universitarios de Cádiz, donde el 56% mostró intención de crear una empresa, de donde se desprende que vagamente lo ha pensado el 38.31%, seriamente el 12.25% y de manera firme solo el 5.41%. En tanto los estudiantes universitarios en México, el 65% manifestó la intención de emprender a corto plazo y una tercera parte tiene miedo al fracaso.

Osorio y Londoño (2015), encontraron que las actitudes personales hacia el emprendimiento tienen un efecto mayor sobre la intención emprendedora, que sobre el control de comportamiento.

MATERIALES Y MÉTODOS

Investigación no experimental, en la cual se recolectaron las variables tal como estaban, sin manipularlas de ningún modo; transversal, puesto que la recolección se hizo en un solo momento en el tiempo; descriptiva, dado que se buscó caracterizar la intención de emprendimiento y correlacional, al intentar relacionar la intención de emprendimiento con las características de los estudiantes y de sus padres. La muestra estuvo conformada por 420 estudiantes voluntarios de diferentes escuelas de Educación Básica, Media Superior y Superior la Ciudad de México, a quienes se les aplicó la encuesta de manera personal.

Los datos fueron analizados utilizando las herramientas estadísticas chi cuadrado, la cual es una prueba de independencia entre dos variables nominales u ordinales, con un 95% de confiabilidad y un 5% de error estándar. Se rechaza la hipótesis nula si el nivel de significancia p ≤ 0-05. La otra herramienta utilizada fue la prueba de correlación se Spearman, la cual mide la asociación entre dos variables cuando no se cumple con el supuesto de normalidad de los datos, esta prueba da como resultado el coeficiente Rho, el cual puede variar de -1 a +1, mientras mayor sea el valor absoluto del coeficiente, más fuerte será la relación entre las variables.

Se utilizó el cuestionario elaborado y validado por Liñán y Chen (2006) y Liñán, Nabi y Krueguer (2013), en el que los 40 ítems cuentan con una escala de Likert del 1 al 7 (1 Totalmente en desacuerdo, 7 Totalmente de acuerdo). Este instrumento se describe a continuación, considerando solo la parte que fue analizada en este trabajo y que está conformada por 20 preguntas (Ver Tabla 2).

Tabla 2.

Variables del estudio e indicadores



Alternate Text: Tabla 2 Variables del estudio e indicadores.
<alternatives>
Variables Indicadores Ítem
Características de los estudiantes Edad Estado civil Hijos Nivel de estudios Área de estudios Carrera empresarial Puestos en los que ha trabajado Experiencia empresarial Giro en el que tiene experiencia empresarial Formalidad de la empresa en que trabajo Razones para emprender Barreras para emprender Tiempo para emprender Apartado de preguntas generales.
Características de los padres Ocupación de la madre Ocupación del padre Nivel de estudios de la madre Nivel de estudios del padre Apartado de preguntas generales
Intención de emprendimiento Facilidad para emprender 1, 16
El emprendimiento como carrera 2, 12, 17
Opinión de las amistades 3
Perseverancia para emprender 4
Capacidad para emprender 5, 20
Motivación para emprender 6, 13, 14,15, 18, 19
Control del proceso de emprendimiento 7
Opinión de familiares 8
Decisión de emprender 9
Opinión de los colegas 11
Oportunidad para emprender 10
</alternatives>
  —elaboración propia, con base en Liñán y Chen (2006) y Liñán y cols. (2013)..

En la Tabla 3, se puede ver en detalle todas las preguntas que fueron formuladas para la recolección de datos. Se recolectaron datos generales de los estudiantes y de sus padres, con el fin de contar con la descripción de los sujetos del estudio.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En este trabajo se presentan únicamente los resultados de la primera parte del cuestionario, es decir, la variable “Intención de emprendimiento”.

Conformación de la muestra

La muestra estuvo conformada por sujetos voluntarios, es decir, estudiantes de los distintos niveles que estuvieron dispuestos a colaborar con la investigación, de estos el 4.5% correspondió a estudiantes de secundaria, el 31.4% pertenecía a carreras técnicas, el 40.5% de bachillerato, de los niveles licenciatura y posgrado 21.4% y 2.4%, respectivamente.

Características de los estudiantes

El 77% de los estudiantes encuestados tiene entre 15 y 20 años, el 14% entre 21 y 25, el resto es mayor de 26 años. El 94% es soltero, el 3% casado, el 1% divorciado y el 2% en unión libre; el 96% no tiene hijos. El área de estudios que predomina son las ciencias sociales, con un 45% y el área empresarial con un 29%.

El 53% de los estudiantes cuenta con experiencia laboral, el 55% ha ocupado puestos operativos, mientras que el 31% ha ocupado mandos medios, y solo el 5% ha ocupado puestos directivos. El 37% ha manifestado que cuenta con experiencia empresarial, en los sectores de comercio y servicios principalmente, y en empresas formales un 70% de los estudiantes. Estos hallazgos son relevantes, puesto que los estudios antecedentes, refieren la importancia de la experiencia laboral y empresarial en la intención de emprendimiento (Rojas y Suárez, 2008; Loli y cols., 2012; Aragón y Baixauli, 2014; Durán y Arias, 2015).

El 97% de los estudiantes encuestados manifiesta el deseo de emprender un negocio, por razones de autorrealización (33%), independencia (22%) y necesidad económica (20%), coincidiendo con los resultados de los estudios realizados por Fernández y cols. (2011); Loli y cols. (2012); Osorio y Londoño (2015): Barba y Atienza (2018). El 58% señala que la principal barrera para emprender es la falta de financiamiento, siendo este hallazgo coincidente con lo encontrado por Aragón y Baixauli (2014); mientras que el desconocimiento del proceso productivo queda en segundo lugar con un 19%, este resultado resulta preocupante pues la autoeficacia percibida es uno de los aspectos fundamentales para impulsar el emprendimiento en estudiantes universitarios (Rueda y cols., 2012; Soria y cols., 2016).

Quienes han pensado emprender un negocio en menos de un año, no superan al 14% de los estudiantes, los que piensan hacerlo en dos años, un 17%, en tanto que los que pretenden emprender en más de dos años alcanzan un 28% y los que aún no han decidido emprender, 40% de los estudiantes; coincidiendo estos resultados con los hallazgos de Guerrero y cols. (2016).

Características de los padres

En lo que se refiere a la ocupación de la madre, el 36% se dedica al hogar, el 43% es empleada, y solo el 19% tiene un negocio propio, mientras en lo que se refiere a la ocupación del padre, el 1% se dedica al hogar, el 60% es empleado y el 34% cuenta con un negocio propio. Estos resultados no coinciden con los hallazgos de Arévalo y cols. (2016), en los que la madre es la que predominantemente emprende.

En cuanto al nivel de estudios de los padres, en la madre predominan los estudios de Bachillerato con 31% y Licenciatura con 24%, mientras que en el padre predominan los estudios de Bachillerato con 31% y Licenciatura con 28%. Como puede apreciarse en estos resultados, el padre es el que presenta mayor proporción en los estudios de Licenciatura, contrario a los hallazgos de Arévalo y cols. (2016), donde los estudios predominantes de las madres, corresponden al nivel Licenciatura.

Intención de emprendimiento de los estudiantes

Para determinar la intención de emprendimiento de los estudiantes, se realizó el cálculo de la media y la desviación standard de los ítems de la variable intención de emprendimiento.

En la Tabla 3, se puede observar que los estudiantes muestran su intención de emprendimiento principalmente manifestando que si tuvieran oportunidad y recursos, iniciarían un negocio (6.37), coincidiendo este hallazgo con lo encontrado por Aragón y Baixuli (2014), que señalan que la mayoría de los estudiantes emprenden por oportunidad; que sentiría satisfacción de ser empresario (6.06), dado que cuando más alta es la necesidad de logro más elevada es la intención de emprender (Loli y cols., 2012); pondría todo su esfuerzo para crear y dirigir un negocio; por otra parte, manifiesta la decisión de crear una empresa (5.94), y también considera importante la aprobación de los colegas (5.98), la familia (5.95), los amigos (5.92), coincidiendo con lo que señalan Fernández y cols. (2011, 2014), Aragón y Baxauli (2014) y Guerrero y cols. (2016), acerca de que los estudiantes consideran muy importante la opinión positiva del emprendimiento en su entorno social; tomando en cuenta que ser emprendedor implica más ventajas que desventajas (5.64), al sentirse capaces de controlar el proceso de creación de su propia empresa (5.53), mostrando disposición para emprender (5.47) y con expectativa de éxito al iniciar el negocio (5.45); llevándolos todo esto a considerar el emprendimiento como meta profesional (5.21), siendo esto coincidente con lo encontrado por Guerrero y cols. (2016), que los estudiantes consideran el emprendimiento como una opción profesional capaz de enriquecer su vida laboral.

La intención de emprendimiento se ve reforzada al considerar que sería fácil iniciar una empresa y mantenerla (4.67), dada la confianza que tienen en su capacidad de emprender (Osorio y Londoño, 2015); y también por el conocimiento de los detalles prácticos necesarios para iniciar un negocio (4.19). Sin embargo, es necesario reforzar los conocimientos de negocios dado que manifiestan dudas para iniciar un negocio (3.64), y ayudarlos a superar las dificultades para desarrollar una idea de negocio (3.33); estos hallazgos son coincidentes con lo que señalan Aragón y Baixauli (2014) y Valencia y cols. (2013): que los estudiantes encuentran como principal obstáculo para emprender, la falta de formación empresarial y la falta de capacidad para generar un proyecto bien estructurado.

Los ítems que resultaron con un puntaje menor a la media, pero que se valoran de modo contrario, dado que están formulados de tal modo que desaprueban el emprendimiento, son: el emprendimiento como carrera (2.87); baja intención de iniciar un negocio (2.38), preferencia de otra cosa, menos ser emprendedor (2.15), siendo coincidente este hallazgo con lo encontrado por Fernández y cols. (2011), que entre las opciones de ocupación más valoradas entre los estudiantes, se encuentra la de empresario; otro ítem es la incapacidad para iniciar un negocio (2.01), siendo esto coincidente con lo encontrado por Guerrero y cols. (2016), Contreras y cols. (2017), Durán y Arias (2015), Loli y cols. (2012), Rueda y cols. (2012), que cuando más autoeficacia percibe el estudiante, mayor es la intención de emprendimiento. Estos hallazgos muestran la alta intención de emprendimiento de los estudiantes, al demostrar desacuerdo con estos ítems.

Tabla 3.

Análisis de la intención de emprendimiento



Alternate Text: Tabla 3 Análisis de la intención de emprendimiento.
<alternatives>
Ítemes Media D. E.
1. Iniciar una empresa y mantenerla sería fácil 4.67 1.467
2. El emprendimiento como carrera 2.87 1.865
3. Aprobación de los amigos 5.92 1.589
4. Disposición para emprender 5.47 1.544
5. Me siento incapaz de iniciar un negocio 2.01 1.694
6. Poner todo mi esfuerzo para crear y dirigir un negocio 6.05 1.419
7. Capacidad para controlar el proceso de creación 5.53 1.391
8. Aprobación de la familia 5.95 1.575
9. Dudas para iniciar el negocio 3.64 1.830
10. Si tuviera oportunidad y recursos para iniciaría un negocio 6.37 1.183
11. Aprobación de los colegas 5.98 1.489
12. Preferencia de otra cosa, menos ser emprendedor 2.15 1.616
13. Decisión de crear una empresa en el futuro 5.94 1.464
14. Expectativa de éxito al iniciar un negocio 5.45 1.349
15. Satisfacción de ser empresario 6.06 1.380
16. Dificultad para desarrollar una idea de negocio 3.33 1.914
17. El emprendimiento como meta profesional 5.21 1.673
18. Ser emprendedor implica más ventajas que desventajas 5.64 1.498
19. Baja intención de iniciar una empresa 2.38 1.686
20. Conocimiento de todos los detalles prácticos necesarios para iniciar un negocio. 4.19 1.738
</alternatives>
  —laboración propia..

Relación entre la intención de emprendimiento y las características de los estudiantes

En este apartado se comprobará la hipótesis:

Ho1: No existe relación entre la intención de emprendimiento y las características de los estudiantes.

Para probar Ho1 se utilizaron las pruebas chi cuadrado y correlación de Spearman. Los resultados muestran que solo dos variables son significativas (Tabla 4), el nivel de estudios que presenta un coeficiente de correlación Rho de 17.8%, donde al analizar la tabla de contingencia se puede saber que los estudiantes de los niveles de bachillerato (97.1%), carrera técnica (97.7%) y licenciatura (95.5%) muestran más alto deseo de iniciar una empresa, predominando el nivel de carrera técnica, siendo este hallazgo coincidente con lo encontrado por Espino y Vásquez (2015) y Ruiz y cols. (2008), debido a que a mayor conocimiento aumenta la percepción de autoeficacia; y el sector en el que ha trabajado presenta un coeficiente de correlación Rho de 18.8%, donde al analizar la tabla de contingencia se puede saber que los estudiantes que tienen experiencia en el sector público, presentan un deseo mayor de iniciar una empresa, siendo coincidente este hallazgo con lo encontrado por Aragón y Baixauli (2014), Loli y cols. (2012) y Ruiz y cols. (2008), acerca de que los estudiantes que tienen experiencia previa como asalariados destacan por mostrar mayor intención emprendedora.

Tabla 4.

Intención de emprendimiento versus Características de los estudiantes



Alternate Text: Tabla 4 Intención de emprendimiento versus Características de los estudiantes.
<alternatives>
Características de los estudiantes Chi cuadrado p-valor Spearman Coeficiente Rho
Edad 0.996 0.127
Estado Civil 0.790 0.075
Hijos 0.460 -0.040
Nivel de estudios 0.008 0.178
Área de estudios 0.154 0.038
Carrera empresarial 0.989 0.070
Puestos en los que ha trabajado 0.285 -0.130
Sector en el que ha trabajado 0.001 0.188
Experiencia empresarial 0.073 -0.079
Giro en el que tiene experiencia empresarial 0.225 0.144
Formalidad de la empresa en que trabajo 0.101 0.118
</alternatives>
  —elaboración propia..

En este caso, la edad no influye en la intención de emprendimiento, siendo coincidente este hallazgo con lo encontrado por Fernández y cols. (2011); tampoco influye el estado civil, siendo este hallazgo coincidente con lo encontrado por Loli y cols. (2012). El resto de los ítems que caracterizaron a los estudiantes, tampoco resultaron significativos. Por lo anterior, solo se rechaza parcialmente la hipótesis Ho1.

Relación entre la intención de emprendimiento de los estudiantes y las características de los padres

Aquí se comprobará la siguiente hipótesis:

Ho2: No existe relación entre la intención de emprendimiento y las características de los padres.

Para probar Ho2 se utilizaron las pruebas chi cuadrado y correlación de Spearman. Los resultados muestran que solo una variable es significativa (Tabla 5): el nivel de estudios de la madre, que presenta un coeficiente de correlación Rho de 15.8%, donde al analizar la tabla de contingencia se puede saber que presentan mayor intención de emprender los estudiantes cuya madre cuenta con nivel de estudios de primaria (100%), seguido por secundaria (98.7%), y licenciatura (97%), a diferencia de los que tienen madres sin estudios, de los que solo el 75% de los estudiantes manifestó intención de emprender.

Tabla 5.

Intención de emprendimiento versus Características de los padres



Alternate Text: Tabla 5 Intención de emprendimiento versus Características de los padres.
<alternatives>
Características de los padres Chi cuadrado p-valor Spearman Coeficiente Rho
Ocupación de la madre 0.977 0.021
Ocupación del padre 0.639 0.008
Nivel de estudios de la madre 0.041 0.158
Nivel de estudios del padre 0.618 0.088
</alternatives>
  —elaboración propia..

Por lo anterior, solo se rechaza parcialmente la hipótesis Ho2, planteada en este apartado.

CONCLUSIONES

El 97% de los estudiantes encuestados manifiesta el deseo de emprender un negocio; sin embargo, solo una tercera parte muestra la firme intención de emprender en dos años. Por lo que se infiere que los obstáculos encontrados influyen fuertemente en la intención de emprender, que se refieren a la falta de formación empresarial y a la falta de capacidad para iniciar un negocio, por lo que resulta importante que se construyan ejes transversales en el currículo de estudios de los niveles básico, medio superior y superior, en los que se incluyan no solo cursos de aprendizaje sobre temas empresariales, sino también prácticas de entrenamiento que sirvan para enfrentar al estudiante con la realidad, y de este modo, pueda estar más preparado al momento de tomar la decisión de emprender.

En este estudio se valida lo encontrado en la literatura previa, acerca de la relación que existe entre la intención de emprendimiento y el nivel de estudios, dado que a mayor nivel de estudios mayor percepción de autoeficacia; también, se encontró que existe relación entre la intención de emprendimiento y el sector en que ha trabajado, corroborando así la importancia de la experiencia laboral para el emprendimiento. Por último, resulta de suma importancia el hallazgo acerca de la relación entre la intención de emprendimiento y los estudios de la madre, denotando la influencia que esta tiene en el impulso al emprendimiento y la importancia que tiene el empoderamiento de la mujer, para impulsar el emprendimiento en sus hijos.

Esta investigación aporta evidencia empírica acerca de la intención de emprendimiento en estudiantes en el contexto mexicano, mostrando los obstáculos que estos manifestaron, constituyéndose en una herramienta importante para proponer y llevar a cabo estrategias que impulsen el emprendimiento en estudiantes.

Con respecto a las limitaciones de esta investigación, la más importante es la estratificación de la muestra recolectada, puesto que se consideraron 5 niveles diferentes de estudio, donde al tratarse de sujetos voluntarios no hubo representatividad en cada estrato, por lo que se realizó un análisis del total, sin discriminar los niveles de estudio.

Las recomendaciones para futuras investigaciones sobre este tema, se relacionan con el impulso de investigaciones con una muestra suficiente para lograr una estratificación por niveles de estudio, que permita realizar comparaciones de la intención de emprendimiento entre los estudiantes de los distintos niveles; otro aspecto que se podría analizar a mayor profundidad es cómo el contexto social, es decir, la influencia de los familiares y amigos, tiene impacto en la intención de emprendimiento de los estudiantes.


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